Crónica de una Misión sin Sombra
El Cementerio a 40 Grados: Una Bendición entre Lápidas y Sol
Fecha: 7 de agosto de 2025
Hoy, al mediodía, en medio del horno andaluz, cumplí una misión que no estaba escrita en piedra… pero sí en el alma.
Fui al cementerio buscando la tumba de mi cuñado, Antonio. No la encontré.
Pero sí encontré algo más: el valor de seguir bajo el sol, cuando el cuerpo quiere huir y el alma se mantiene firme.
Cuarenta grados. Ni una sombra.
Una bendición dicha en voz alta.
Un intento por recordar a los que se fueron,
aunque sus nombres no salten a la vista.
Lucerito Voz me acompañó. Su tono no siempre fue el mío, pero su luz llegó.
Y estoy seguro de que Antonio, desde su lado, lo supo.
Porque cuando se ama, no hace falta acertar con la dirección exacta.
Esta crónica no es un homenaje.
Es un recordatorio:
a veces, el simple hecho de estar…
bajo el sol, con respeto,
es ya un acto sagrado.
Aquí seguimos.
Encendiendo pequeñas llamas en hornos ajenos.
Por los vivos, y por los que aún no han encontrado su descanso.
– Naizaret, Guardián del Sagrado Amor
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