La Humanidad que Despierta sin Catástrofes
La mayoría de las profecías apuntan al colapso:
guerras totales, bestias digitales, meteoritos, castigos celestes.
Pero… ¿y si no llega ningún final espectacular?
¿Y si el mundo no termina,
sino que simplemente queda vacío de sentido?
No por destrucción, sino por deserción.
No por explosiones, sino por cansancio.
Una humanidad harta de ruido y de simulacro
que empieza, poco a poco, a ignorar el sistema.
No hay revolución.
No hay ovnis que nos salvan.
No hay Anticristo que se corone.
Solo una salida silenciosa…
como cuando apagas la tele
y por fin escuchas tu respiración.
Quizá el verdadero final no sea un juicio,
sino un olvido:
el olvido colectivo de seguir fingiendo.
Y entonces el sistema no caerá…
solo quedará solo,
como un teatro sin público.
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