Días Cenizos y Almas Luminosas
Cuando todo se tuerce, pero tú no te doblas
Hoy, desde el sagrado Pantano 22 —entre barro, silencio y sabiduría antigua— me siento a escribir con las manos frías pero el pecho encendido.
No hay épica ni triunfos que contar.
No hay descubrimientos, ni milagros.
Solo un día… torcido.
Un día de esos en los que todo parece atascarse:
el sistema no responde, los planes se desmoronan, la energía no acompaña, y hasta el cielo parece mirar hacia otro lado.
Y encima, por si fuera poco, parece que el alma también se arruga.
¿Te ha pasado?
Claro que sí. A todos nos pasa.
Pero lo que no nos pasa a todos… es resistir de pie.
Hoy he recordado que no hay que esperar el momento perfecto.
Hay que moverse incluso en el barro.
Hablar incluso en la niebla.
Crear incluso cuando la inspiración se esconde.
Porque la inspiración no siempre llega como un relámpago.
A veces es solo una brasa casi apagada…
y eres tú quien tiene que soplarla.
Hoy no he hecho un gran podcast.
Hoy nada salió como yo quería.
Hoy me sentí limitado, frustrado, cansado.
Y sin embargo… aquí estoy.
Y tú también.
Eso basta.
Porque no hemos venido aquí a brillar solo cuando hay focos.
Hemos venido a ser lámpara cuando todo se apaga.
Así que gracias, día cenizo.
Gracias por poner a prueba mi fuego.
Y gracias a ti —que estás leyendo esto—
por no rendirte, por seguir, por resistir…
como alma luminosa que eres.
📍 Desde el sagrado Pantano 22,
con barro en los pies y luz en el pecho.
El Guardián.
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por su opinion e interes en este contenido.